¿Hay algún lugar mejor que un prado o que un triste establo para hacer amigos?
En efecto, si de vacas hablamos, todo apunta a que nada las hace sentir mejor que poder compartir buenos ratos con otras vacas amigas. Según sostiene un estudio, ellas también tienen sus preferencias para pasar su tiempo, ya sea rumiando en campo abierto o encerradas en el establo.
El estudio que concluyó tal cosa lo realizó Krista McLennan, un joven doctorado de la británica Universidad de Northampton, cuyo trabajo halló que las vacas establecían lazos especiales entre ellas y que tendían a pasar su tiempo con sus amigas, concluyendo también que cuando lo hacían tenían estabilizados sus latidos del corazón y sus niveles de estrés (tasa de cortisol). Por contra, si estaban rodeadas de vacas que no conocían o que no eran de su círculo de amistades, su ansiedad se disparaba.
