Los conejos escuchan y ven de excepcionalmente bien. Sus orejas funcionan como dos radares que constantemente están escaneando el entorno. Su visión es de casi 360 grados. Con estos atributos, puede detectar a tiempo a la mayoría de los depredadores.
Con sus extremidades poderosas pueden dar saltos de más de tres metros de largo para huir despavoridamente de las garras y dientes de las fieras hambrientas. Sin embargo, el conejo es un corredor más de velocidad que de fondo, por lo que si no logra encontrar a tiempo un hueco donde meterse, lo más probable es que quede vencido por el cansancio y resulte entonces capturado. Sin embargo, es poco probable que no encuentren por donde huir, las madrigueras de los conejos son un complicado entramado de túneles con suficientes entradas y salidas de emergencia.
En el entorno familiar, el conejo es territorial, crea grupos sociales, aunque los roles en el mismo no están estrictamente definidos. Por otro lado son cariñosos entre sí, se olisquean, se rosan y se acicalan unos a otros. También juegan y se divierten, corretean saltan, y entablan persecuciones.
