El metabolismo rápido de las Gallinas, significa que los nutrientes se consumen y transforman rápidamente. Estos procesos bioquímicos generan calor que las aves no logran disipar correctamente.
Las aves pueden perder calor por varias vías que no siempre son eficientes: en primer lugar, por radiación, donde el cuerpo emite calor hacia el exterior, pero la cobertura de plumas limita esto. En segundo lugar, por conducción al entrar en contacto con superficies frías, pero las aves ponedoras en jaula no disponen de este método para eliminar calor correctamente. En tercer lugar, por convección al transferir el calor al aire circulante, lo cual depende de un sistema de ventilación eficiente en el galpón. En último lugar, por evaporación a través de la respiración, pero esto depende de la humedad ambiental para que sea eficiente. Por estos motivos, las gallinas ponedoras son susceptibles al estrés calórico, el cual constituye uno de los problemas más importantes en avicultura actualmente.
El estrés calórico en las aves genera perdidas económicas millonarias, y también disminuyen la producción de huevo.
Balance de minerales.
Las gallinas de postura son animales que requieren de un correcto balance de minerales para asegurar la etapa de postura, especialmente de minerales como el calcio. Sin embargo, durante el estrés calórico agudo se observa que el balance ácido base se altera, lo cual interfiere en la absorción de calcio a nivel duodenal.
Sistema inmune.
Además, se ha investigado que el estrés calórico en aves de postura reduce el número de anticuerpos producidos en pollitos en ciertas condiciones. Esta inmunidad reducida predispone a las aves de producción a sufrir elevada morbilidad y mortalidad en casos de enfermedades infecciosas. Incluso, puede llegar a afectar el proceso de vacunación ya que no se logra una inmunización efectiva.
Solución
Existen disponibles diversas formas de enfrentar el estrés calórico en aves, que incluye un correcto manejo de cortinas, adaptación de sistemas de ventilación y revisión del agua y el alimento suministrado. Finalmente, se destaca que existen productos que aportan vitaminas y minerales para evitar el estrés por calor, así como inmunoestimulantes que fortalecen el sistema inmune de las aves.
